¿HAY VIDA DESPUÉS DEL ÉXITO?

Es algo que me pregunto con relativa frecuencia. Observo cómo se me vende a través de los medios de comunicación social que el éxito es el objetivo a alcanzar, el momento de plenitud del hombre, la máxima expresión del ser que no ha rozado el Olimpo: Ha logrado hacerse un piso.

Te preparas para el momento culminante en el que la celebridad llama a tu puerta y tú, con histriónico asombro, finges que no te lo esperabas: Como si frente a ti apareciera la diosa Fortuna y…

Y ya está. Porque después de eso lo que queda es la resaca. La cosa es que has ganado la guerra al destino y, por fin, has salido victorioso de la contienda. Honor y gloria para el vencedor.

Después de los festejos de rigor, de vino y rosas, viene, como he dicho, la resaca. Ese dolor de cabeza que te queda después de haber humillado al resto de la humanidad en un imaginario combate en el que te ha costado mucho subir la ladera: Mucho tiempo ascendiendo. Pero bajas rodando: Eso, es mucho más rápido.

Me haré un par de preguntillas. ¿Dónde está Pirro*? Lo digo para que nos cuente de qué sirvió la victoria. Y, si ya he conseguido el objetivo marcado por los patrones sociales dominantes, si he alcanzado la meta, ¿qué me queda por hacer?

Podríamos inventarnos un palabro. No sé: Réxito, Reéxito o cualquier estupidez que se nos ocurra para designar lo ya definido anteriormente.

Me da en la nariz que nos han engañado. Creo que el objetivo no es la notoriedad, ganar la guerra. No es aniquilar al otro. Siento que hay que ir venciendo batallas. Pero el enemigo no es otro que yo mismo. Si me voy derrotando y creciendo cada día; si no me hundo ante el desánimo; si rompo cada instante de ahora mismito los presupuestos que ya son viejos porque son de la antepenúltima línea de antes de esta palabra…

Después del éxito no hay nada. Porque la vida no se gana en singular. Es el plural de todos los objetivos que hacen de mí un proyecto en curso: Imprevisible, creador y sorprendido por la posibilidad de crecer hasta el infinito. Y más…

 

 

 

(*Pirro: El padre de la victoria pírrica)

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3 Respuestas

  1. Auduco dice:

    “Porque la vida no se gana en singular. Es el plural de todos los objetivos que hacen de mí un proyecto en curso: Imprevisible, creador y sorprendido por la posibilidad de crecer hasta el infinito. Y más…” Palabras llenas de Sabiduría, de la que concede el Espíritu a quienes tienen como objetivo vivir en el Señor y dejarse guiar por Él. Chito, eres un profeta de Dios en el siglo XXI. Gracias por tus reflexiones que nos ayudan a resituarnos ante nuestra existencia, una existencia marcada por la UTOPÍA DEL REINO, pero contaminada por sofismas y costumbres sociales elevados a la categoría de referentes únicos.

  2. mariseba dice:

    Una meta marcada como algo único,algo que se debe conseguir para zanjar una etapa de mi vida…después del éxito!! …no queda vida Chito,no queda nada solo dolor,desasosiego.Nos marcamos como fin un éxito inesistente que al contrario de lo que en un principio pensábamos nos llevaría a lo mas alto,a lo importante…,pasado esto me encuentro con mi yo en la soledad ,ante una realidad que no me lleva nada mas que a hundirme mas en un sin fin de desanimo y esperar algo de luz…NO QUEDA VIDA…

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