HÉROES BELLOS

No hay nada nuevo bajo el sol. Es sólo la constatación de un hecho. Como decía Bosé, “somos los mismos envueltos en novedad”. Y con este optimismo comienzo a pensar sobre ello. En la clásica antigüedad ya había una manera de huir de la fealdad que supone vivir: La mitología se encargaba de dibujar y dar guión y contenido a la fantasía que buscaba trasladarse desde un mundo de chinches y pulgas a uno donde reinara la belleza. La belleza, como símbolo de orden y gracias: Luz y equilibrio donde no cabían la deformidad y el hambre, tan propio de los tiempos en los que la guerra era el pan nuestro de cada día; (caramba, como ahora; si es que somos unos clásicos, tan nostálgicos…) La lista de héroes que encarnaban todos los dones que adornaban la perfección se reproduce en pretéritas culturas. Y, como no podía ser de otro modo, en la nuestra también. Si en Grecia se pintaban las paredes mencionando a campeones olímpicos y en Roma se elevaban a los cielos de la memoria popular los corredores de cuadrigas, en nuestros días ocurre lo mismo. No hace mucho se veía como un sueño, en cinemascope y rutilante tecnicolor, el que la tonadillera se casara con el torero, ambos encarnación del éxito patrio en el inconsciente popular. Ahora el torero es futbolista y la tonadillera es modelo. Me da igual el orden de los factores: El producto es siempre el mismo. Imaginería que necesita iconos como los que pueden verse en los retablos de las iglesias o en los grafitis de la calle. Y no importa que el futbolista no sepa escribir; aunque se haya leído todas las obras del siglo de Oro español: Es la imagen lo que importa. Tan bello como pueda ser y con logros que harían eclipsar a cualquier héroe de hace un par de años. Porque la memoria es algo tan volátil… De la tonadillera transmutada por el devenir en modelo, casi lo mismo: En una profunda implosión, es un tratado de Osteología adornada por una epidermis inflamada en boca, pechos y, levemente, posaderas. Será devorada por su propia madre, la moda, en favor de otra más joven, más voluptuosa, más delgada. Así será más fácil hacerla desaparecer… Con estos modelos rellenamos el vacío existencial creado por la ausencia de preguntas que hacen que nuestro corazón y conocimiento se acerquen al otro. Mientras vemos el desfile de escuálidas portando trapitos imposibles, nuestro cuerpo engorda enfermo hasta parecer pegotes de gelatina. No hay nada nuevo. Porque no se publicitan las preguntas adecuadas. Ante tantos muertos de hambre, de sobrepeso; lápidas sin nombre, la pregunta quizá sería: ¿No será que, lo nuevo que ha de traer el sol es la búsqueda personal de dignidad a partir de la dignidad de todos?

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1 respuesta

  1. Juan dice:

    Este mundo está hecho así. Ahora está hasta en la sopa lo inmediato , lo que entra por los ojos, lo fácil. Yo creo que eso está bien; es usar una característica que se vende con facilidad. Pero me da en cierto modo igual. Me gusta disfrutar de ello pero prefiero tratar de definir mi persona y ser fiel a ella, a lo que siento, dejando una estela invisible de entrega, fidelidad y bondad, que hace realmente falta en este mundo. Eso sí que creo que hace falta, el golpeteo constante y diluido que forma la estalacmita del corazón humano.
    Fantástico Jesús.

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