SÁNÍDÁ PÚBLÍCÁ

Durante toda nuestra vida, escuchamos canciones, cantinelas que se repiten y se graban en el subconsciente. Tocando la tecla adecuada, amanece en el consciente y la musitamos, tarareamos o voceamos según sea la circunstancia. En alguna religión lo llamarían mantra. Literalmente significa pensamiento pero la definición de andar por casa es sílaba, palabra o frase sagrada que se recita para invocar a la divinidad o como apoyo de la meditación. En el caso que me ocupa en el presente escrito, la privatización de la sanidad o cualquier atropello al estado de bienestar focalizado en este servicio, hay un mantra que se ha repetido hasta no poder olvidarlo. Así viviera diecinueve vidas y me reencarnara en cualquier desmemoriado pez: “SÁNÍDÁ PÚBLÍCÁ” Ha resonado en todas las instancias y todos los medios de comunicación social, ahora se llaman Mass media, hasta ser la banda sonora de nuestra vida. Y creo que ha cumplido perfectamente su función. Se han parado privatizaciones y ha sido balón de oxígeno para los que aún creen que podrán recuperar la calidad en el trabajo que perdieron en la (peazo eufemismo) “externalización de los servicios sanitarios”. Y yo me alegro de que así sea. Opino que, todo servicio público que se privatiza para inflar los bolsillos de los que tienen que guardarlo en paraísos fiscales porque no pueden en la tierra patria, no es saludable para el estado llano. Pero creo que hay que pensar un poquito más en todo esto. Si la sanidad pública tiene calidad es gracia al flujo de dinero que inyectan los presupuestos generales. Si el buen hacer de todos los profesionales hacen que nuestra sanidad sea de las mejores del mundo, es porque hay gente que aún toma diariamente la decisión de vivir su vocación plenamente; pero me parece que los agujeros presupuestarios se pueden dar no sólo por la malversación que algún desalmado haga de lo que es de todo. La posible quiebra a la que podríamos llegar no es sólo fruto de que haya turismo sanitario. Creo que conviene preguntarnos… -¿Participamos en la destrucción de un servicio que es un bien para todos? -¿Es nuestro comportamiento ejemplar a la hora de hacer uso de nuestra sanidad? -¿Pudiera no ser, nuestra praxis laboral, la más idónea, eficiente? -¿Nuestra gestión es objetivamente desinteresada? -Como usuarios, ¿somos honrados o acumuladores de recetas? No sería descabellado plantear, a la hora de hacer uso de nuestra sanidad, hacerlo como si de nuestra propia casa se tratara. No estaría mal tratarla como nos gustaría que nos trataran a nosotros y cuidar los centros y personas que los usan y allí trabajan: Para que sean lugares de encuentro y salud en todos los sentidos. Sanidad pública, usuarios, profesionales: Todos, de calidad. Y que la honestidad sea norte y guía.

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1 respuesta

  1. En toda petición, reclamación demanda de Justicia, habrá siempre Alguien que nos preguntará, y tú, ¿qué hiciste?

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