CONSERVADOR

Es un término que para muchos tiene valor. Lleva connotaciones asociadas a valores tradicionales: A historia enraizada en lo profundo del conocimiento que sólo el tiempo proporciona. Por ello, ser conservador es serlo: Qué obviedad. El término engloba todos los aspectos que definen al individuo.

Siguiendo con el término de marras, el individuo conservador, IC a partir de ahora, lo es tanto en lo público como en lo privado; en lo divino y lo humano. Con ello, las tres partes de las que se compone el ser humano, alma, cuerpo y bolsillo, están condensados en un término que aglomera, otorga unidad a todos. No sería, por tanto, complicado pensar que todo lo que el IC percibe y siente, lo hace conservadoramente. Me adentraré en las procelosas aguas de la suposición y aventuro que, como todos hacemos, conceptuamos lo bueno que nos rodea si coincide con nuestra percepción, nuestra cosmogonía.

Y vamos llegando: Ya vamos llegando al meollo de la cuestión. Si un IC vive de forma conservadora, cree de la misma manera. Perdón por las perogrulladas, pero es la manera a la que me aproximo a una idea que me resulta graciosa, pero digna de estudio. Si IC cree de la misma manera que vive es porque concibe la deidad como alguien muy similar a sí mismo. Por decirlo rápido: Sueña un cielo con sus funcionarios celestiales a juego de su Dios conservador.

La cosa tiene mandanga por cuanto que la pregunta subsiguiente es: ¿Qué significaría que Dios fuera conservador? Pues, siendo simplista, sería un Dios al que no le gustarían los cambios pues, como hemos visto, esta percepción de la realidad gusta de lo que es estable. De las cosas que acostumbran a serlo mucho tiempo. Sería un Dios justicia, porque creen en que el que la hace la paga. Como no le gustarían los cambios, seguiría siendo el de los ejércitos, el devastador de los muros de Jericó: Del antiguo testamento.

Sería un Dios que precisaría de ritos y castas que le darían culto de una manera ordenada e incomprensible para el resto de los mortales ya que no cualquiera puede estar dentro del grupo de los elegidos. Porque, a la postre, los que creen de esta guisa son parte de “EL PUEBLO” elegido. Serlo es un honor. No, un deshonor: Es estar fuera del juego.

Si Dios es aquel en quien el pueblo conservador cree, no es el padre de todos. Y, con la duda razonable que ha de subyacer en cualquier afirmación que nos salpique, creo que no. Si los que creen siguiendo la senda descrita son los que han de hacer que la dignidad llegue a todos, creo que es imposible que lo sea. Sólo vivirían dignamente ellos. Por lo tanto y tras sesudas deliberaciones, creo que no.

Dios no es conservador.

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