TIERRA

¡Qué gente tan simpática! Cuando uno se los encuentra se da cuenta de que son geniales… Como todos los que son visitantes, caen bien; porque, de visita, todos somos buenos: Unas castañuelas, la alegría de la fiesta…

Son aquellos que nos alegran la vida en muchos sentidos. Te hablan sin prejuicios, sin tener ninguna frontera. Se adentran en cualquier tema con la gracilidad de un elefante bailando el Lago de los Cisnes sin apenas pestañear. Te abrazan y se ríen de todo y todos con la complacencia del respetable. Son hábiles maestros contadores de cuentos de antaño. De tan antaño que enredados en ellos parece que no hay presente, que nunca habrá futuro. Como ocurre con los ancianos, recuerdan los tiempos en los que fueron felices, en los que aún había ilusión…

Cargados de valores tradicionales, apelan a ellos para dar solidez a sus argumentos. Según los vas conociendo, te das cuenta que son sólo pieles muertas, como cuando mudan los reptiles: Si las ves de lejos, parecen serpientes; mas, cuando te acercas, son quebradizas escamas que se cuartean al sol, vacías de cuerpo.

Pero, ¿de quién estoy hablando? Son individuos de mirada amarilla con dientes a juego. Usuarios de barra, y no son bailarinas. La usan de muleta para no caer al suelo pues todo su mundo gira en el momento en el que su apoyo se llena de copas, botellas, botellines y bravatas: De miedos y angustias que se ahogan en un moderado porcentaje alcohólico. Buscando la huida, aprenden a nadar y creen que podrán cruzar el canal de La Mancha sin mojarse, sin que les dé una hipotermia. Pero, cuanto más nadan, cuanto más aprenden sobre los diferentes estilos , no se dan cuenta de que ya no están en la superficie: Han iniciado un suave y anestesiante descenso a la profundidad de todas las mentiras que se cuentan para soportar la imposibilidad de vivir sin beber. A los enfados, gritos y malos modos sin razón aparente porque no hay quien soporte ese traje de olor dulzón y sudor pestilente:

Todas las imágenes que devuelve el espejo al que no soy capaz de mirar de frente porque me avergüenzo. Y es esa vergüenza la que me vuelve a lanzar a la orilla de una barra, al salvavidas de una soga al cuello que me impide respirar, pero que no quiero soltar.

Desando el camino. De mi garganta al vaso, a la botella, a la destilería, al fermento y la uva; al sarmiento y al tronco que hunde su raíz en la tierra que me hermana con mi origen. Cuando bebo vuelvo a la tierra donde aún creo que lo puedo todo…

Pero muerto en vida, me entierro en ella. Creo entonces que ya no podré ver el sol desde esta fosa común donde bebo con otros hasta tener que volver a casa y mentir con un chicle de menta en la boca.

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1 respuesta

  1. barberanlasoscurasgolondrinas dice:

    Jeje… cada vez q te leo m sorprendes cn algo diferente… mi primera impresión al leerte hoy ha sido “rediez que bien le sientan las vacaciones a Chito”… con lo heavy y lo mordaz q eres criticando en otras ocasiones… hoy m has resultado …compasivo!!!…. precisamente con un tema q m envenena y m saca el mal bicho q m habita… quizás haber vivido 9 años con un alcohólico no m permita ser muy objetiva. El problema no es q sean pieles secas y vacías… el problema es cuando los q están a su lado, sin comerlo ni beberlo, (sobretodo sin beberlo) acaban tan secos y tan vacíos como el… con el añadido del maltrato q suele ir inherente al cargo… has hablado de enfados gritos y malos modos!!!???… t olvidaste los insultos amenazas vejaciones portazos y … bueno, más cosas q no m apetece recordar X q me hago pequeñita… y aunque sea metro y medio ahora soy premium! !!!… jajajaja. .. me encanta como comienzas a describirlo… es tan tan real…. besooooos. .. (q este es tu blog y yo soy muy chapas! ! .. jajajaja)

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