SERÁ

Me es mucho más sencillo juzgar y condenar en base al conocimiento previo que tengo del individuo que ser misericordioso con él y tener la actitud de Dios en el sacramento de la reconciliación: No guarda memoria de nuestros errores porque es mucho más grande su amor que su memoria.

Pero, como dije al comenzar, me es más fácil, tan fácil conocer los pasos que se darán en la dirección concreta que sé que tomará el individuo, que me complazco en la clarividencia que tengo al evaluar la situación.

Y eso me hace sentir mucho mejor. Creo por ello que él es un cúmulo de errores mientras que yo vivo en la atalaya de la consciencia.

Imbécil, como diría una consuegra de mi padre: Soy imbécil por creer que compararme con alguien que desconoce lo que yo me hace mejor. ¿De qué me sirve el conocimiento si no me hace ser más hermano, más cercano?

Será que aún no aprendí que las llagas de los demás son las mías propias y que tengo que arrancar de mis entrañas el orgullo que me aleja a la velocidad de la luz, a cientos de miles de parsecs de distancia, de quien sólo tiene que ser respetado por ser él.

Sus errores son suyos. Pero eso no me convierte en un juez lícito. Y mis errores son los que tengo que combatir.

Es una oportunidad de renovar la promesa de amar a Dios sobre todas las cosas. Y a mi prójimo como a mí mismo. Será, quizá, que me desprecio tanto que desprecio a mis hermanos.

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