LA TIERRA PROMETIDA

No hay nada nuevo bajo el sol. Nada. Vuelvo al tema del ciclo vital, porque toca, porque es cíclico y pendular: Movimiento armónico simple que insulta las inteligencias pero que asegura el retorno de lo que se fue.

¿Y a santo de qué vuelvo a mentar el asunto? A cuento de lo que ocurre en la catalana patria. No deja de ser muy curioso que, en un tiempo en el que la crisis campea como los buitres sobre el cadáver, nuestros simpáticos inoperantes, como dice Quino, sacan el tema de la injusta situación que viven sus conciudadanos. Confundiendo y haciendo un maravilloso juego de prestidigitación, hablarines y lenguaraces, hacen el agosto vendiendo el producto más antiguo: La prostitución de la verdad vendiendo la moto de la propia identidad como solución a todos los problemas. No saben que la piedra filosofal es cosa de alquimistas: Personas que querían transmutar los metales que tocaran con tan mágico producto en oro.

La independencia no es el oro que nos venden. ¿Cómo podría fiarme de alguien bajo sospecha de corrupción? ¿Puede un corrupto en un medio corrupto buscar algún bien que no sea el suyo propio y el de su entorno? ¿Cómo puedo creer que dividiendo voy a ser más fuerte? ¿En qué cabeza cabe que un ejército más pequeño puede vencer a uno mucho mayor?

Pero la humanidad tiene en su Bios una primigenia tendencia a creer. Creer que todo será mejor cuando lleguemos a la tierra prometida. Que allí se atan los perros con butifarras, longanizas y fuet. Que todos tendrán trabajo… (Podría añadir todas las cosas que la mitología dicta para ser felices: Que cada uno ponga lo que le parezca)

Pero no hay tierra prometida. El Dorado es un mito y las siete ciudades de Cíbola un cuento de niños. Obsérvese que son las mismas mentiras, pero con cientos de años a sus espaldas. Con mi admiración y respeto a todas las identidades, creo que se equivocan quienes crean cosmogonías, venden parcelas en el cielo y ponen puertas al campo.

Trabajar por un pueblo es hacerlo por todos. Si alguien es excluido, hay trampa. Tanto los centralistas como los independentistas han de trabajar desde la verdad. Toda media verdad es media mentira. Enrocarse en la legalidad es faltar al respeto: Pero mentir para medrar desde la diferencia es tan infame como lo que critican.

En la tierra prometida han de caber todos: Poliédrica realidad que aúne y potencie a cada individuo, cada realidad, a favor del todo.

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1 respuesta

  1. Seguimos en camino, tratando ser fieles a lo que Dios ha puesto en cada corazón, sin interferencias.

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